El vacío

El poeta es un fingidor. 
Finge tan completamente 
Que hasta finge que es dolor 
El dolor que de veras siente. 

Dr. Mauricio Fernando Miranda Salazar 

Académico del Departamento de Ciencias Sociales y Humanidades 

Se encuentra, entre las páginas del libro El error de Descartes, una persona que trabajaba en la construcción de un túnel. Estaba horadando agujeros muy profundos en la roca, luego ponía una carga de dinamita y después, con una larga barra de hierro empujaba la carga explosiva hasta el fondo. Eso hacía cuando la dinamita detonó antes de tiempo y la barra entró por su mejilla, le atravesó el cerebro y salió completamente por la parte superior de su cabeza. 

Phineas Gage, con un agujero enorme en el cráneo, no se murió ni siquiera se desmayó; siguió platicando mientras lo llevaban al hospital que estaba lejos de ahí. Después de recuperarse su razonamiento funcionaba bien: sabía quién era, distinguía si una persona estaba triste o alegre, era capaz de discernir si algo era moralmente bueno o malo; pero había perdido algo aparentemente sutil que cambió su vida por completo. Antes era una persona responsable, seria; ahora se había vuelto un desobligado y hablaba sin modular sus comentarios, sin ninguna sensibilidad social. 

Darle la primacía a la razón es El error de Descartes, porque las emociones juegan un papel fundamental en el desarrollo de la persona durante toda la vida, específicamente en la toma de cualquier decisión. Phineas pasaba días, semanas, meses, pensando en pros y en contras sin finalmente decidirse por nada: una eterna desidia. Quizá hasta olvidaba qué era lo que estaba haciendo. Faltaba alguien que pusiera orden, que dijera hasta aquí, que tomara conciencia de que perder el tiempo no era buena opción, alguien o algo que empujara el ser a la acción, no solo la claridad cognitiva, sino el impulso emocional. 

Phineas vivió hace casi 200 años; nunca supo bien a bien cuál fue el problema en su mente. Quizá si hubiera vivido en esta época, se habría dado cuenta de que su problema no estaba en el razonamiento, pero ese conocimiento no le diría nada: sería un saber frío, como cuando nos cuentan una tragedia con la que no sentimos conexión, con la que no sentimos ni un poco de tristeza. Phineas, considerando la importancia de las emociones y de qué manera tan terrible el traumatismo había afectado las suyas, a la mejor se preguntaría cómo es que la Inteligencia artificial puede funcionar con tanta eficiencia, a pesar de no contar con emociones. 

Phineas daría vueltas y más vueltas en su apartamento, sin arreglarse, pidiendo comida a domicilio, amparado por los ingresos de su canal de youtube, donde vende su historia y sus heridas. Sin ganas de esforzarse por realizar una investigación a profundidad, optaría mejor por preguntarle al mismo Chat sobre: cómo le hace para trabajar sin sentir, si no “siente” que le hacen falta las emociones. El Chat se quedaría “pensando” dos o tres segundos, más por teatralidad, por mostrar un tiempo palpable en la escala humana, que porque realmente lo necesitara. 

“Excelente pregunta” sería la forma en que el chat iniciaría su respuesta, pero a Phineas no lo animan ya esos recursos sacados del libro más viejo de relaciones interpersonales. Phineas lee, renglón tras reglón, una explicación que no tiene sentido para él, que no le dice nada, pero en la que puede intuir un fondo sensible ¿cómo puede ser si no siente? Él no ve la diferencia entre este texto y uno escrito por una persona. Piensa que quizá él también podría aparentar, poniendo delante de sí, las palabras que hablan de emociones, decir por ejemplo “qué lindo día”, o “siento que nada tiene sentido”, pero le parece más deplorable fingir que quedarse como está: solo, en silencio, en el vacío. 

EN ESTE NÚMERO

  • 16 de septiembre

    Descanso obligatorio.

  • 22 al 26 de septiembre

    Periodo de Evaluación.

  • 29 de septiembre

    Fecha límite de captura de calificaciones parciales y faltas.

  • 30 de septiembre

    Publicación de calificaciones parciales y faltas.