Vida silvestre en el campus: aliados invisibles del equilibrio ecológico
Dra. Sandra Ixmucamé Concha Guerrero
Responsable del Programa Institucional de Sustentabilidad
“Cada individuo importa.
Cada individuo tiene un papel que desempeñar.
Cada individuo marca la diferencia.
Cuidar de la vida en la Tierra empieza con nuestras propias acciones”.
Jane Goodall (primatóloga y etóloga británica)
La biodiversidad entendida como la variabilidad de organismos vivos de cualquier ecosistema y/o complejo ecológico del que forman parte (NOM, 059-SEMARNAT-2010), es la columna vertebral de la vida en la Tierra. Sin embargo, enfrenta una crisis sin precedentes, impulsado principalmente por actividades humanas. Factores como el cambio de uso de suelo, la contaminación, la sobrepoblación, la explotación insostenible de bienes naturales y el cambio climático, están alterando drásticamente el equilibrio de los ecosistemas a nivel global. Este deterioro no solo se traduce en la desaparición de especies, sino que compromete el funcionamiento esencial de los ecosistemas de los cuales dependemos para servicios vitales como la purificación de agua y aire, la polinización de cultivos y la regulación del clima.
México es un país megadiverso y ha sido particularmente afectado por esta crisis. Se estima que alrededor del 50% de sus ecosistemas naturales han sido alterados, llevando a la desaparición de numerosas especies de peces, aves, mamíferos y microorganismos. La Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, una herramienta clave para la protección ambiental, establece que en 2022 existían más de 2,600 especies de flora y fauna en riesgo de extinción en nuestro país, una cifra alarmante que subraya la urgencia del cuidado y protección de nuestro entorno (CONABIO, https://www.biodiversidad.gob.mx/biodiversidad).
La biodiversidad no solo es un indicador de salud ambiental, sino representa la mayor defensa natural contra el cambio climático. Cada ecosistema, alberga especies que desempeñan funciones vitales para el equilibrio ambiental. Sin embargo, la presencia de fauna silvestre en zonas urbanas suele producir indiferencia esto ha provocado que muchas especies nativas sufran daños. En nuestro campus destacan tres animales: tlacuaches, ardillas y murciélagos. Su papel en los ecosistemas es esencial para mantener los procesos naturales que garantizan el equilibrio y la calidad de vida.
La zarigüeya o tlacuache, es el único marsupial nativo de México y América del Norte, y su papel ecológico es invaluable. Como omnívoro oportunista se alimenta de frutas, insectos, pequeños invertebrados y restos orgánicos. Esta dieta diversa le permite desempeñar funciones esenciales en los ecosistemas:
- Dispersión de semillas: favoreciendo la regeneración de la vegetación.
- Polinización: contribuyendo a la reproducción de diversas plantas.
- Regulación de las poblaciones: ayudando a controlar plagas como cucarachas, alacranes y roedores.
- Limpieza del entorno: al consumir materia orgánica en descomposición, reduce la proliferación de patógenos y la transmisión de enfermedades.
Las ardillas, con su comportamiento natural de enterrar semillas y frutos como reserva de alimentos, son dispersoras y sembradoras involuntarias. Muchas de esas semillas no son recuperadas y terminan germinando, contribuyendo así a la regeneración de los bosques y la diversidad vegetal. Además, las ardillas son consideradas bioindicadoras, su presencia refleja entornos saludables con buena cobertura vegetal. No obstante, la expansión urbana y la pérdida de su hábitat, junto con la alimentación inadecuada por parte de los humanos (ofrecerles comida), amenazan su salud y comportamiento natural.
En el caso de los murciélagos lamentablemente están envueltos de mitos. Sin embargo, son mamíferos cruciales para la salud de nuestros ecosistemas. México alberga cerca de 130 especies (CONABIO, https://www.biodiversidad.gob.mx/biodiversidad), cada una con un rol fundamental:
- Murciélagos frugívoros: son esenciales para la polinización de especies tropicales, incluyendo plantas de gran importancia económica como el agave.
- Murciélagos insectívoros: consumen cada noche una cantidad de insectos equivalente a su peso, reduciendo drásticamente las poblaciones de mosquitos y plagas agrícolas. Este control natural de plagas es una alternativa ecológica y sostenible al uso de pesticidas.
Los murciélagos contribuyen enormemente al equilibrio ecológico y a la salud humana, por lo que proteger sus refugios naturales es indispensable para la conservación y mantenimiento de los servicios ecosistémicos que nos proporcionan.
Cuidar y conservar la fauna nativa no es solo una acción ecológica, sino un acto de responsabilidad fundamental con nuestro planeta y con las futuras generaciones. Cada especie cumple un rol irremplazable. Al perder una, se genera un desequilibro en los sistemas complejos de los que dependemos directamente.
El tlacuache limpia, la ardilla siembra y regenera y el murciélago poliniza y controla. Juntos, forman parte de un sistema vivo del que todos dependemos. Cuidar y proteger nuestra fauna local es, en esencia, cuidar nuestra casa común.
EN ESTE NÚMERO
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3 al 7 de noviembre
Periodo de Evaluación
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10 de noviembre
Cambios de nota y Fecha límite de capura de calificaciones parciales y faltas
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11 de noviembre
Publicación de calificaciones parciales y faltas
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17 de noviembre
Descanso obligactorio
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18 al 21 de noviembre
Bajas de asignaturas




