“Acoger, proteger, promover e integrar: claves para una convivencia universitaria transformadora”

“Acoger, proteger, promover e integrar: claves para una convivencia universitaria transformadora”

Mtra. Mónica Minutti Sánchez Alcocer

Procuradora de Derechos Universitarios

La convivencia pacífica en las Universidades Jesuitas no es un ideal abstracto, sino una construcción cotidiana que se teje en cada interacción, en cada palabra y en cada decisión que tomamos como comunidad. La universidad es un espacio de encuentro diverso donde confluyen historias, identidades y perspectivas distintas. En este contexto, la calidad de la convivencia no depende únicamente de normas institucionales, sino de una cultura compartida basada en el respeto, la dignidad y el reconocimiento de todas las personas. 

A la luz de los cuatro verbos propuestos por el Papa Francisco para acompañar a las personas víctimas de la migración forzada —acoger, proteger, promover e integrar—, es posible profundizar en el sentido de una convivencia universitaria verdaderamente humana y transformadora. 

Acoger implica abrir espacios donde todas las personas se sientan recibidas sin prejuicios. En la universidad, esto se traduce en una actitud de escucha genuina, en la disposición a reconocer la diversidad como una riqueza y no como una amenaza. Acoger a la otra, al otro, es validar su presencia, su voz y su dignidad, mirarla, mirarlo a los ojos, especialmente en contextos donde las diferencias pueden generar tensiones o exclusión. 

Proteger supone garantizar que los espacios sean seguros, tanto física como emocionalmente. Esto implica cuidar el lenguaje, evitar prácticas discriminatorias y actuar frente a cualquier forma de violencia, incluso aquellas más sutiles como la descalificación o la indiferencia. El lenguaje, por ejemplo, tiene un impacto significativo en la manera en que las personas se sienten dentro de la comunidad, comentarios o “bromas” ofensivas o expresiones que minimizan a otros pueden generar incomodidad, exclusión o incluso situaciones de violencia real o simbólica. Por el contrario, un lenguaje respetuoso y cuidadoso contribuye a fortalecer relaciones basadas en la dignidad y el reconocimiento mutuo. Proteger la convivencia universitaria pacífica es asumir una responsabilidad compartida para salvaguardar el bienestar de todas las personas integrantes de la comunidad. 

Promover nos invita a ir más allá de evitar el conflicto, impulsando activamente una cultura de respeto, diálogo y colaboración. Significa generar oportunidades para que todas las personas participen, se desarrollen y aporten desde su individualidad. En la universidad convergen personas con distintas identidades, experiencias, opiniones y contextos culturales. Promover una convivencia respetuosa y pacífica implica reconocer el valor de estas diferencias y favorecer espacios donde todas las voces puedan expresarse con libertad y responsabilidad, también es fomentar habilidades como la empatía, el pensamiento crítico y la resolución pacífica de conflictos, elementos esenciales en la formación integral de nuestras y nuestros estudiantes, y favorecer una cultura institucional donde los derechos universitarios sean no solo reconocidos, sino activamente defendidos y ejercidos para todas las personas y en todos los espacios de la universidad. 

Finalmente, integrar implica construir comunidad. Es necesario generar vínculos que fortalezcan el sentido de pertenencia e identidad. La integración de ambas se logra cuando las diferencias no solo son aceptadas, sino incorporadas en la vida universitaria como fuente de aprendizaje y crecimiento colectivo. Es en este proceso, donde la universidad cumple plenamente su misión de formar no solo profesionales competentes, sino hombres y mujeres para y con los demás comprometidos con una sociedad más justa, respetuosa y pacífica. 

En suma, la convivencia pacífica en las universidades es una tarea cotidiana que requiere conciencia, compromiso y acción. Inspirados en estos cuatro verbos, cada persona integrante de nuestra comunidad universitaria puede contribuir a transformar los espacios educativos en verdaderos entornos de encuentro, diálogo y convivencia.  

“Que la no violencia se transforme en el estilo característico de nuestras decisiones, de nuestras relaciones, de nuestras acciones”. Papa Francisco 

 

Referencias bibliográficas: 

  1. Papa Francisco. (2017, agosto 15). Mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2018: “Acoger, proteger, promover e integrar a los emigrantes y refugiados”. Santa Sede. https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/migration/documents/papa-francesco_20170815_world-migrants-day-2018.html 
  2. Red Jesuita con Migrantes LAC. (s. f.). Acciones de hospitalidad. https://www.redjesuitaconmigranteslac.org/acciones-de-hospitalidad (redjesuitalac.org) 
  3. Red Jesuita con Migrantes. (s. f.). Hospitalidad con horizonte de reconciliación: Una apuesta por la construcción de paces en medio de la migración forzada. Propuesta de modelo. 

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