La responsabilidad de informar en tiempos de IA

La responsabilidad de informar en tiempos de IA

 Mtro. Cristhian Córdova Azuela 
Director de Vinculación y Comunicación Institucional 

Vivimos en una época en la que la información circula con una velocidad sin precedentes. Cada día producimos, compartimos y consumimos contenidos en múltiples plataformas digitales. Sin embargo, esta abundancia informativa no siempre se traduce en mayor comprensión de la realidad, por el contrario, nos hace enfrentarnos a uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo: la desinformación. 

Las noticias falsas (fake news), los contenidos manipulados y, más recientemente, los materiales generados por inteligencia artificial sin criterios éticos claros, han hecho más complejo el ecosistema comunicativo. La tecnología, en sí misma, no es el problema; la inteligencia artificial representa una herramienta poderosa para el aprendizaje, la investigación y la innovación. El verdadero desafío radica en el uso que hacemos de ella y en la responsabilidad con la que gestionamos la información que producimos y compartimos. 

En este contexto, la ética deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una práctica necesaria: la gestión de la información implica verificar fuentes, contextualizar datos, distinguir entre opinión y evidencia, y reconocer los límites de las herramientas tecnológicas. Supone preguntarnos si algo debe publicarse y con qué consecuencias. 

La desinformación no es un fenómeno inocuo. Afecta procesos democráticos, deteriora la confianza pública, polariza comunidades y puede vulnerar la dignidad de las personas. Cuando la inteligencia artificial es utilizada para crear imágenes, audios o textos falsos con apariencia verdadera, el riesgo se amplifica. La frontera entre lo real y lo fabricado se vuelve difusa y, con ello, se erosiona uno de los pilares fundamentales de toda sociedad: la confianza. 

Como universidad confiada a la tradición jesuita, sabemos que estamos llamados a formar personas críticas, conscientes y comprometidas con la verdad. En términos de información y comunicación, esto implica desarrollar no solo competencias técnicas para usar herramientas digitales, sino también criterios éticos para discernir su impacto. La formación universitaria no puede limitarse al dominio práctico de la tecnología, debe integrar una reflexión profunda sobre sus implicaciones sociales, culturales y humanas. 

Cada integrante de nuestra comunidad (estudiantes, docentes, personal administrativo, egresadas y egresados) es, en mayor o menor medida, productor y difusor de contenidos. Cada clic, cada publicación y cada reenvío tiene un impacto; en un entorno digital interconectado, nuestras decisiones individuales adquieren dimensión colectiva. 

Frente a la desinformación, la respuesta no puede ser el miedo ni la desconfianza generalizada, sino la formación, el discernimiento y el compromiso con la verdad. Fortalecer la alfabetización mediática, promover el pensamiento crítico y fomentar una cultura de verificación y diálogo respetuoso, es una tarea ineludible de nuestros tiempos. 

La inteligencia artificial y las tecnologías digitales seguirán evolucionando, el reto no es detener su avance, sino acompañarlo con conciencia ética.  

EN ESTE NÚMERO

  • 2 al 6 de marzo

    Aplicación de exámenes a título extraordinario

  • 2 al 13 marzo

    Solicitud y renovación de becas, financiamiento educativo y pagos diferenciados

  • 9 de marzo

    Fecha límite de captura de calificaciones de exámenes a título o extraordinarios

  • 10 marzo

    Publicación de calificaciones exámenes a título o extraordinarios

  • 16 de marzo

    Suspensión de labores

  • 20 al 26 de marzo

    Periodo de evaluación

  • 27 de marzo

    Fecha límite de captura de calificaciones parciales y faltas

  • 30 de marzo al 3 de abril

    Descanso obligatorio